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Amor y Recta Relación
Sebastián Wernicke
13/2/2008
El
14 de Febrero de cada año se celebra el Día de San Valentín,
o día de los enamorados. Día de alegrías para los
que están enamorados de alguien y son correspondidos en su amor,
y día de tristezas, o indiferencia, para quienes están solos
o comparten su vida con alguien a quién ya no aman. Si somos capaces
de amar verdaderamente, éste debería ser un día de
alegrías para todos nosotros.
¿Es
el amor sólo un sentimiento que va y viene, aparece un día
y se apaga sin razón después de un tiempo? ¿Qué
es estar enamorado? ¿Es lo mismo que amar? ¿Qué relación
tiene el Amor con el ego o personalidad humana?
Reflexionando
sobre estos interrogantes, inspirado en un escrito de Torkom Saraydaryan
sobre el ego en su libro “El Discípulo”, surgió
lo que sigue.
***
- El Amor no exige, no demanda, no obliga.
No es autoritario. Respeta la libertad del otro y jamás trata
de imponer su voluntad.
- El ego reclama a menudo: “¿Porqué
no me escribes?; me podrías haber llamado; tráeme un regalito;
quiero verte; te necesito; me haces falta”.
- El Amor no manipula, no atemoriza,
no crea culpa, no amenaza.
- El ego es el gran manipulador: “¡vas
a hacer lo que te diga!; ya no te importo; ya no me quieres; ¡si
te vas de viaje no regreses!”.
- El Amor no manda, no ejerce dominio
sobre el otro ni le da órdenes. No se siente superior. No somete.
- El ego dice: “En esta casa se
hace lo que yo digo; a ver cuando arreglas esa pared; a esa reunión
con tus amigas no vas”.
Digamos: Yo Soy la Presencia del
Amor que compenetra a toda Vida en todas partes, dando plena libertad
de acción a todo ser humano para que viva de acuerdo a la Voluntad
del Padre.
***
- El Amor asume que todo problema es
su problema, que el dolor de otro es su dolor.
- El ego le hecha la culpa de sus problemas
a los demás, y se desentiende de los problemas y del dolor de
los otros.
- Cuando hay una situación de
conflicto o un problema, en vez de recalcar que es “tu problema,
a ver cómo lo resuelves”, podemos hablar de “Nuestro
problema, a ver cómo lo resolvemos juntos”.
Digamos: Yo Soy la Presencia del
Amor en mi familia, mi trabajo, mi ciudad, mi país y el mundo,
y como todos somos Uno, el Amor revela la solución perfecta para
cada situación que debamos resolver.
***
- El Amor comparte, no es egoísta,
no se apega a las cosas ni las considera propias. No es interesado.
Cuando se ama, todo lo de uno es también del ser amado.
- El ego firma contratos prenupciales;
establece porcentajes de propiedad de las cosas, se enoja cuando el
otro usa sus cosas o las cambia de lugar; mide lo que da en relación
a lo que recibe; o considera lo que da como una inversión para
lo que luego espera recibir.
Digamos: Yo Soy la Presencia del
Amor provisionador, trayendo a nuestras manos la abundancia de todo bien
y cosa perfecta que podamos necesitar a cada momento. Nada nos pertenece.
Ningún bien es de nuestra propiedad, porque la Magna Presencia
Yo Soy es la Única Fuente Suprema de toda sustancia y energía.
***
- El Amor no se ofende, no se siente
herido, no se irrita, no se enoja. Como no tiene interés personal,
nunca puede sentirse contrariado.
- El ego reclama: “no te acordaste
de nuestro aniversario; ¡justo vas a salir con tus amigas el sábado!;
no me dijiste nada de mi peinado nuevo”.
Digamos: Yo Soy la Presencia del
Amor que jamás se enoja ni puede contrariarse.
***
- El Amor no se entromete en la vida
del otro, controlándolo en todo lo que hace.
- El ego vive pendiente de los horarios,
y: “¿con quién estuviste?; ¿por qué
no atendías el teléfono? O también revisa las cartas,
los emails y las cosas del otro.
- El Amor no cela, no se siente dueño
ni teme perder.
- El ego piensa que lo pueden dejar,
o que otra persona puede quitarle a ‘su’ amor, es decir,
a la otra persona que considera de su propiedad.
Digamos: Yo Soy la Presencia del
Amor que no conoce apegos a personas, situaciones o cosas, permitiendo
con libertad plena que cada quién viva de acuerdo a su Plan Divino
de Perfección.
***
- El Amor no se cree importante ni piensa
que es el centro de la atención. Es más bien humilde y
gusta pasar desapercibido. No se hace notar ni espera ser reconocido.
No espera alabanzas ni adulaciones. No es narcisista ni vanidoso.
- El ego siempre está esperando
que le digan: “eres lo más importante de mi vida; estuve
pensando todo el día en ti; ¡qué cuerpo!; qué
músculos; te amo, qué bella eres, eres lo mejor que me
ha pasado en la vida”. Cuando hay Amor, sobran las palabras.
Digamos: Yo Soy la Presencia del
Amor que ahora y para siempre borra (x3) toda vanidad, narcicismo, adulación
y alabanza, soberbia y orgullo en mi vida y en toda la humanidad.
***
- El Amor ve al otro como es, no lo
adula, no lo idolatra ni lo endiosa. Puede ver tanto las buenas cualidades
como los defectos, y con dulzura, es capaz de señalarlos, ayudando
al otro a superarse.
- El ego adula y miente descaradamente,
endulzando los oidos con palabras hipócritas.
- Si el vestido te queda mal, el ego
interesado te dirá que te ves estupenda, y si estás fea
te dirá que eres bella. En cambio, el Amor te dirá con
dulzura y sin juzgarte ni menospreciarte: “No te ves bien; ese
vestido no te va; tienes que arreglarte ese pelo”.
- El Amor no critica, no juzga ni condena.
Es compasivo con las debilidades del otro, las cuáles puede ver
con claridad.
- El ego recuerda todos los errores
cometidos y conoce los puntos débiles del otro, que sacará
a relucir para manipularlo, humillarlo, someterlo, rebajarlo y desvalorizarlo,
tanto sea para vengar su despecho como para intentar retenerlo y dominarlo.
Digamos: Yo Soy la Presencia del
Amor que ve las cosas con claridad y siempre dice la verdad, con dulzura
y sin condenar.
***
- El Amor es tolerante. Acepta al otro
como es y no lo quiere cambiar. Tampoco espera que cambie con el tiempo.
Comprende que la naturaleza Divina de cada quién lo llevará
indefectiblemente a la realización de todo lo bueno y bello de
su Ser. Si el otro debe cambiar en algo, lo hará de acuerdo a
la expansión de su conciencia y comprensión, no por coacción,
sino impulsado por la Vida misma que se desenvolverá en el terreno
fértil del Amor incondicional.
- El ego piensa: “Ya lo voy a
cambiar; ya no quiero que hagas esas cosas; ya se le va a pasar; no
puedes pensar así; eres como tu madre”.
Digamos: Yo Soy la Presencia del
Amor Omniabarcante, Incluyente e infinitamente Tolerante con la diversidad
de la Vida en todas sus formas y manifestaciones.
***
- El Amor no se cree indispensable. No
cree que el otro no puede vivir sin él, y sabe también
que puede vivir sin el otro, ya que el Amor es completo en sí
mismo, es uno con Toda la Vida y no se apega a las manifestaciones impermanentes
de esa Vida.
- El ego fabula: “Es mi alma gemela;
nacimos el uno para el otro; sin ti no podré vivir”.
Digamos: Yo Soy la Presencia del
Amor incluyente hacia todo hombre y toda mujer por igual, niños,
adultos y ancianos, hacia todos los reinos y hacia toda Vida en todas
partes.
***
- El Amor todo lo perdona. Es capaz
de soportar cualquier error del otro, incluso la traición y el
abandono. Comprende que quién se va y traiciona, sólo
se está aislando temporalmente de la Totalidad de la Vida y se
está traicionando a sí mismo. Tarde o temprano regresará
y se volverá conciente de su error. El Amor sabe que un día
todos sus enemigos se reconciliarán y volverán a ser sus
amigos.
- El ego a menudo no puede perdonar
ni olvidar; sigue resentido, herido, y demanda justicia o venganza.
El ego suele recordar cosas que pasaron hace mucho tiempo y por las
que ya se había pedido perdón, volviendo a reclamar por
lo mismo una y otra vez.
Digamos: Yo Soy la Llama Violeta
del Amor Compasivo que ahora y para siempre perdona y olvida todo daño
que me hayan causado en el pasado y perdona a toda persona que necesite
mi perdón.
***
- El Amor trae felicidad a las personas.
Es incapaz de lastimar o causar dolor. Da alegría en la cercanía
como en la distancia.
- El ego, cuando cree amar, sufre en
la ausencia, el alejamiento o el abandono de la persona amada. El ego
se entristece, extraña, añora, necesita, es dependiente.
Digamos: Yo Soy la Presencia del
Amor que trae alegría y felicidad a todos, en todo lugar, en todo
momento, eternamente autosostenido.
***
El
Amor no se crea imágenes del otro, no lo rotula, no guarda recuerdos
a fin de clasificarlo y juzgarlo, para luego vincularse con él
desde esa imágen creada por la limitada percepción personal.
En la relación, el Amor vincula a un ser humano único, irrepetible,
vivo y cambiante, con otro, que tambien vive y cambia de instante en instante.
El
ego se vincula desde sus imágenes creadas, y allí no hay
verdadera relación. Las imágenes creadas y los prejuicios
discriminan y separan, no nos permiten ver al ser humano tal cual es,
sino a través del lente sucio y distorsionado del propio condicionamiento.
Relacionarse
es re enlazarse, reunirse, volver a ser uno con el otro, con quién
somos uno en la Totalidad de la Vida. Sólo en el Amor pueden darse
las rectas relaciones humanas.
Amada Presencia Yo Soy Cósmica,
Fuente Suprema del Amor, te damos las gracias por el regalo de la Vida,
y por todas las relaciones rectas de Amor que tuvimos en el pasado, por
las que tenemos hoy y por las de siempre, hasta que todas las formas de
Vida por ti creadas, regresemos a Tu Corazón Unidas en el Fuego
del Amor.
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